Observando placas pétreas intactas, el instrumento CRISM (Compact Reconnaissance Imaging Spectrometer for Mars) de la sonda ha detectado minerales carbonados, indicando que en esas zonas debió haber agua que posibilitara la formación de esos compuestos. Los científicos han encontrado que estos minerales poseen una antigüedad de 3,6 mil millones de años. Ejemplos terrestres de carbonatos son la piedra caliza y la tiza común y corriente. Estos compuestos se diluyen rápidamente en condiciones ácidas, pero para que hayan sobrevivido hasta hoy, los minerales encontrados debieron estar en condiciones totalmente diferentes.
Lo anterior pone a prueba la idea de que Marte estuvo bajo condiciones de agua ácida (es decir, de bajo pH). Dado el descubrimiento, entonces Marte debió haber tenido distintos ambientes en que el agua presente en estos poseía distintos grados de acidez, por lo que en algunas zonas de la superficie marciana quedaron gigantescos depósitos de minerales carbonados, sin diluir.
Las rocas carbonadas son creadas cuando agua y dióxido de carbono interactuan con calcio, hierro o magnesio de rocas volcánicas. El dióxido de carbono de la atmósfera queda atrapado dentro de las rocas durante ese proceso de formación. Por ejemplo, si todo el dióxido de carbono encerrado en las rocas terrestres fuese liberado, nuestra atmósfera sería más gruesa que la del mismo Venus. Algunos investigadores creen que una gruesa capa de dióxido de carbono en la atmósfera marciana primitiva pudo haber favorecido un ambiente húmedo con agua líquida, que al fluir por la superficie marciana de ese entonces excavó los secos valles que hoy podemos apreciar en el planeta rojo.
Hasta ahora no se habían podido encontrar grandes depósitos de minerales carbonados con dióxido de carbono atrapado, hasta que Murchie y sus colegas observaron con CRISM una cierta área de 20 km de diámetro sobre Marte. Tal vez estas rocas capturaron el dióxido de carbono, haciendo que el ambiente ya no fuera propicio para el agua líquida. Para probar esta idea, es necesario encontrar más depósitos con rocas de minerales carbonados.
Este descubrimiento coincide con algunos datos aportados por la exitosa misión Phoenix, cuyo robot entregó datos que mostraban la existencia de carbonatos en muestras de suelo, pero el origen de estos no es muy bien entendido. Con las observaciones de CRISM, los científicos se atreven a sugerir que tales compuestos pueden haberse formado en extendidos periodos en el Marte primitivo.
La investigación ayudará a encontrar lugares específicos en dónde futuros robots - como el pionero Phoenix - puedan buscar indicios de posibles formas de vida pasadas en Marte.
Las rocas carbonadas son creadas cuando agua y dióxido de carbono interactuan con calcio, hierro o magnesio de rocas volcánicas. El dióxido de carbono de la atmósfera queda atrapado dentro de las rocas durante ese proceso de formación. Por ejemplo, si todo el dióxido de carbono encerrado en las rocas terrestres fuese liberado, nuestra atmósfera sería más gruesa que la del mismo Venus. Algunos investigadores creen que una gruesa capa de dióxido de carbono en la atmósfera marciana primitiva pudo haber favorecido un ambiente húmedo con agua líquida, que al fluir por la superficie marciana de ese entonces excavó los secos valles que hoy podemos apreciar en el planeta rojo.
Hasta ahora no se habían podido encontrar grandes depósitos de minerales carbonados con dióxido de carbono atrapado, hasta que Murchie y sus colegas observaron con CRISM una cierta área de 20 km de diámetro sobre Marte. Tal vez estas rocas capturaron el dióxido de carbono, haciendo que el ambiente ya no fuera propicio para el agua líquida. Para probar esta idea, es necesario encontrar más depósitos con rocas de minerales carbonados.
Este descubrimiento coincide con algunos datos aportados por la exitosa misión Phoenix, cuyo robot entregó datos que mostraban la existencia de carbonatos en muestras de suelo, pero el origen de estos no es muy bien entendido. Con las observaciones de CRISM, los científicos se atreven a sugerir que tales compuestos pueden haberse formado en extendidos periodos en el Marte primitivo.
La investigación ayudará a encontrar lugares específicos en dónde futuros robots - como el pionero Phoenix - puedan buscar indicios de posibles formas de vida pasadas en Marte.
No hay comentarios:
Publicar un comentario