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26 de diciembre de 2008

Toman primera imagen de planeta orbitando a estrella similar al Sol















Utilizando el telescopio Gemini Norte, científicos de la Universidad de Toronto han logrado obtener la imagen del planeta, orbitando en torno a la estrella de nombre 1RXS J160929।1-210524। El sistema está a 500 años luz de la Tierra, y posiblemente posea otra componente estelar aún no detectada। El planeta, eso sí, no es de tipo rocoso, sino que es gaseoso, posee cerca de 8 masas de Júpiter y orbita a una distancia media de 330 veces la distancia Tierra-Sol. En cuanto a la estrella principal, posee una masa cercana al 85% de una masa solar, pero es bastante más joven que nuestro sol.



Hasta ahora los únicos objetos planetarios que han sido vistos directamente fuera del sistema solar, han sido del tipo 'libres', es decir que no orbitan en torno a una estrella; o bien orbitan en torno a enanas cafés.
Según Ray Jayawardhana, uno de los científicos que hizo la investigación, 'el descubrimiento es un recordatorio de la enorme diversidad de mundos que hay allá afuera, y es una fuerte señal de que la naturaleza podría tener más de un mecanismo para producir componentes de masa planetaria en torno a estrellas normales'. En efecto, el descubrimiento fue inesperado, puesto que la teoría de formación planetaria indica que es poco probable la formación de planetas en sistemas de dos componentes estelares.

La investigación de los astrónomos se ha centrado en estrellas jóvenes con posibles componentes planetarias, puesto que dada la edad de estos sistemas, los supuestos planetas posibles no tan tenido tiempo suficiente como para enfriarse y así se facilita su detección, puesto que los planetas calientes son menos complicados de ver directamente.

Con respecto al exoplaneta, se ha estimado que debería tener una temperatura de 1.500 ºC, siendo muchísimo más caliente que Júpiter, el cual posee sólo -110 ºC

La investigación está a portando nuevos datos para refinar técnicas de observación de planetas extrasolares y las teorías de formación de planetas en sistemas con estrellas normales.

Nuestro Sol no posee la forma de una esfera perfecta


El Sol es el cuerpo más grande y masivo del Sistema Solar, y por tanto el que debería tener la superficie más suave y menos accidentada, debido a la enorme fuerza de gravedad a la que está sometido. Recientemente el equipo de científicos se abocó a determinar la forma exacta de nuestro astro, para lo cual emplearon la sonda RHESSI (abreviatura bastante conveniente para 'Reuven Ramaty High Energy Solar Spectroscopic Imager') que originalmente había sido lanzada el 2002 para estudiar llamaradas solares.
La sonda observa al disco solar con una alta resolución temporal a través de una delgada ranura y adicionalmente rota sobre sí misma a 15 revoluciones por minuto, lo que le permite ser muy sensible a pequeñas diferencias entre el radio polar y ecuatorial de la estrella.
Hugh Hudson cuenta que 'Nosotros hemos encontrado que la superficie del Sol tiene una textura rugosa: como filamentos brillantes ordenados en una red, tal como en la superficie de un melón cantalupo [o 'escrito'], pero más sutil. Durante las fases activas del ciclo solar, estos filamentos emergen del ecuador del Sol, aumentando el brillo y engrosando la cintura estelar'.
Estos retículos formados por los filamentos son de naturaleza magnética, los cuales pueden llegar a formar 'supergránulos' los cuales son celdas que pueden llegar a tener 30.000 km de diámetro, compuestas por plasma magnetizado. La naturaleza magnética de estas rugosidades abre una conexión insospechada entre el ciclo solar de inversión del campo magnético del Sol y la forma no esférica del mismo.
A parte de esta forma reticulada, se ha podido medir que la forma del Sol es ligeramente elipsoidal, cuyo semieje más grande es 6 km superior al radio promedio del Sol (que es cercanamente 700.000 km) y el semieje menor 6 km menor a este radio. Puede parecer una elipsoidad muy pequeña pero de hecho es bastante significante, debido a que pequeñas desviaciones de una forma esférica perfecta, pueden afectar el empuje gravitacional sobre Mercurio, y esto posibilitaría testear la teoría de gravitación de Einstein.