Científicos, utilizando el radiotelescopio Very Long Baseline Array (VLBA), han realizado un mapa más detallado de la Vía Láctea. Específicamente, han observado emisiones de radio de moléculas de gas presentes en regiones de formación estelar en nuestra galaxia. Observando estas ondas de radio repetidas veces, cuando la Tierra está en lados opuestos de su órbita en torno al Sol, los astrónomos pueden medir un pequeño corrimiento aparente de la posición de la fuente de radio (las regiones de formación estelar), el cual sirve finalmente para determinar su distancia y movimiento.Las observaciones realizadas con VLBA han producido mediciones extremadamente precisas de distancias y movimientos, ha indicado Karl Menten, quién integra el equipo de científicos y trabaja en el Max Planck Institute for Radio Astronomy. Agrega que la investigación realizada por ellos se basa completamente en geometría, no como en estudios anteriores que dependían de otros factores e hipótesis, lo cual introdujo inevitablemente grandes incertezas en sus correspondientes resultados.
De estudios previos se había obtenido una velocidad tangencial para la Tierra y el Sistema Solar, en su viaje en torno al centro galáctico, de 800.000 km/h. El nuevo estudio, indica que en realidad esta velocidad es mayor, ascendiendo a 965.000 km/h.
Mark Reid, del Harvard-Smithsonian Center for Astrophysics, asegura que este incremento de velocidad de rotación, significa que la Vía Láctea posee una masa un 50% mayor que la previamente estimada, dados los modelos galácticos estándares actuales. Al ser nuestra galaxia más pesada de lo pensado, entonces se acerca más rápido a su posible colisión con la galaxia Andrómeda.
Adicionalmente, los investigadores encontraron que las regiones de formación estelar no poseían órbitas circunferenciales en torno al centro galáctico, en base a variaciones de frecuencia de las emisiones de radio de estas. Los movimientos orbitales de estas regiones son cercanamente elípticos, lo que coincide con lo que los científicos llaman 'ondas de choque de densidad', las cuales hacen que una galaxia sea espiral. Lo anterior agrega más evidencia a la ya acumulada hasta ahora, sobre la espiralidad de nuestra galaxia.
Más aún, Reid y sus colegas pudieron determinar que no son sólo dos brazos espirales lo que están formando estrellas, sino que son cuatro. En mediciones previas con el telescopio espacial Spitzer, se pudo descubrir que las estrellas antiguas de la Vía Láctea se acumulan mayormente en dos brazos espirales. Lo anterior junto con el resultado de Reid, hace aparecer la siguiente pregunta: ¿por qué las estrellas antiguas no están en todos los brazos espirales? Los astrónomos indican que se precisará de mayores mediciones y un entendimiento más profundo de cómo una galaxia espiral funciona, para responder a la intrigante pregunta.
Por mientras el equipo de científicos prosigue con sus mediciones con VLBA para llegar a nuevas y más precisas conclusiones al respecto.
No hay comentarios:
Publicar un comentario