Estudios anteriores de galaxias del universo cercano y sus agujeros negros centrales, mostraban una intrigante relación entre las masas de sus agujeros y sus bulbos galácticos (que corresponden a las abultadas partes centrales de las galaxias). Esta relación se traducía en que la razón de ambas masas mencionadas anteriormente era aproximadamente la misma, en un amplio rango de tamaños y edades galácticas, indicando una dependencia mutua entre agujeros negros y las estructuras galácticas. Pero ¿quién manda a quién? ¿la masa del agujero negro a la del bulbo, o al revés?.Según Chris Carilli, científico del National Radio Astronomy Observatory (NRAO), la evidencia observacional apunta a que en los primeros miles de millones de años de vida de nuestro universo, los agujeros negros fueron los que se formaron primero, para luego favorecer la conformación de galaxias en torno a ellos, lo que deja en manos de los agujeros negros tempranos la elección de las características de las galaxias que los rodearán.
Esta concluyente idea fue obtenida en base a observaciones del universo lejano. Al estudiar algunas galaxias en esta parte de nuestro universo, las razones de las masas de los agujeros negros centrales y sus correspondientes bulbos galácticos resultaron ser muy distintas entre sí (pero todas mayores que la razón constante de las galaxias cercanas), por lo que los científicos propusieron que las galaxias en ese tiempo eran demasiado jóvenes, y por aquello sus bulbos aún no habían alcanzado la masa apropiada, de acuerdo a los requerimientos sus agujeros negros centrales correspondientes. Entonces, eso explica porqué las galaxias lejanas no poseen esa razón de masas constante, y sin embargo para las cercanas sí es una característica invariante.
El próximo paso de Carilli y su equipo es explicar cómo los agujeros negros afectan los bulbos galácticos, y deducir así la razón de masas entre ambos componentes galácticos.
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