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18 de enero de 2009

Venus podría haber tenido continentes y océanos


Si uno observase hoy en día a Venus, se vería un candente y seco infierno cuyos severos efectos son provocados por un efecto invernadero colosal. De acuerdo a una investigación encabezada por George Hashimoto (Okayama University, Japón) e informada por la prestigiosa revista Nature, este ambiente inhóspito podría haber sido radicalmente distinto en el pasado. Los resultados apuntan a que Venus podría haber tenido grandes océanos y también continentes, tal como la Tierra hoy en día.

La evidencia en la que se basa la investigación es un conjunto de datos tomados por la sonda Galileo, hace casi 2 décadas atrás. En ese tiempo, los científicos detectaron que las regiones venusianas con mayor altitud emitían menos radiación infrarroja que regiones más bajas. Una interpretación actual para esta diferencia, según los autores del descubrimiento, es que en las extensiones altas existan grandes cantidades de rocas 'félsicas', mayoritariamente correspondiendo a granito. Pero, para la formación de este tipo de rocas se requiere de agua, por lo que la interpretación lleva directamente a la existencia de grandes cantidades de agua en el pasado.

Según Hashimoto y sus colegas, la posible existencia pasada de grandes cantidades de agua y actualmente de granito, abren la posibilidad de que haya habido movimiento de placas tectónicas y formación de continentes en Venus. Para que esas condiciones iniciales hayan llevado al estado actual de Venus, este planeta debió haber tenido océanos con una temperatura entre 30ºC y 150ºC. Con esas temperaturas, las masas de agua líquida debieron haber durado sólo algunos cientos de millones de años, por el efecto invernadero, hasta llegar a nuestros días con una atmósfera compuesta por un 96% de dióxido de carbono y una infernal temperatura superficial de 460 ºC.

El estudio ya ha tenido algunas críticas, debido a que los datos de la sonda Galileo podrían ser interpretados de otra forma, debido a que no hay concenso con respecto a que si los datos infrarrojos realmente corresponden a los de la superficie venusiana, debido a la extrema densidad de su atmósfera.

Seguramente, se necesitarán de nuevas mediciones para confirmar lo propuesto por George Hashimoto y sus colaboradores. Existen posibilidades de que la sonda europea Venus Express - ya en Venus - pueda tomar datos que ayuden a despejar dudas. Adicionalmente, en el año 2010 Japón lanzará su sonda Venus Climate Orbiter, la cual también podría eventualmente ayudar también a confirmar o refutar lo indicado por los científicos en base a los datos de Galileo.

26 de diciembre de 2008

¿A dónde se fue el agua de Venus?


La nave de la ESA Venus Express ha detectado por primera vez un proceso de pérdida de atmósfera en el lado diurno de Venus. El año pasado la nave reveló que la mayor parte de la pérdida de atmósfera se produce por el lado nocturno. Juntos, estos descubrimientos sitúan a los científicos planetarios más cerca de entender qué ha pasado con el agua de Venus. Se sospecha que en el pasado Venus tuvo tanta agua como la Tierra.


El magnetómetro MAG a bordo de Venus Express ha detectado la inconfundible firma del hidrógeno a medida que es arrancado del lado diurno del planeta. “Se creía que este proceso ocurría en Venus, pero es la primera vez que lo medimos”, dice Magda Delva, de la Academia Austriaca de Ciencias, en Graz, que dirige la investigación.


Gracias a su órbita, cuidadosamente escogida, Venus Express está situada estratégicamente para investigar este fenómeno. La nave sigue una trayectoria muy elíptica sobre los polos del planeta.


El agua es una molécula clave en la Tierra porque hace posible la vida. Puesto que la Tierra y Venus son aproximadamente del mismo tamaño y se han formado al mismo tiempo, los astrónomos creen probable que ambos planetas empezaran con cantidades similares del precioso líquido. Hoy, no obstante, las proporciones de agua en ambos planetas son completamente distintas. La atmósfera de la Tierra y los océanos contienen 100.000 veces la cantidad total de agua en Venus. Pero, a pesar de la baja concentración de agua en Venus, Delva y sus colegas han detectado que el planeta perdía cada segundo, por su lado diurno, unos 2x1024 núcleos de hidrógeno.


“En Venus el viento solar arranca las capas superiores de la atmósfera y arroja partículas al espacio. Los científicos creen que el planeta ha perdido así parte de su agua, a lo largo de los 4.500 millones de años desde su formación”

El año pasado el instrumento ASPERA (siglas en inglés de Analizador de Plasma Espacial y Átomos Energéticos) a bordo de Venus Express demostró que había una gran pérdida de hidrógeno y de oxígeno por el lado nocturno. Se escapaban cerca del doble de átomos de hidrógeno que de oxígeno. Como el agua está hecha de dos átomos de hidrógeno y uno de oxígeno, el escape observado indica que en la atmósfera de Venus se están rompiendo moléculas de agua.


El Sol no sólo emite luz y calor al espacio; también genera el viento solar, un chorro de partículas cargadas que fluye constantemente. Este viento solar lleva campos eléctricos y magnéticos a todo el Sistema Solar, y ‘sopla’ más allá de los planetas.


Al contrario que la Tierra, Venus no genera un campo magnético. Esto es significativo, porque el campo magnético de la Tierra protege su atmósfera del viento solar. En Venus, sin embargo, el viento solar golpea en las capas altas de la atmósfera y arrastra partículas al espacio. Los científicos planetarios creen que el planeta ha perdido parte de su agua de esta manera, a lo largo de los 4.500 millones de años de su existencia.
“Sí que vemos agua escapándose del lado nocturno, pero la pregunta sigue vigente: ¿Cuánta agua se ha perdido en el pasado por este proceso?”, dice Stas Barabash, del Instituto Sueco de Física Espacial, en Kiruna, e Investigadora Principal de ASPERA, el instrumento que obtuvo los datos nocturnos.
Este descubrimiento sitúa a los científicos un paso más cerca de entender los detalles, pero no proporciona la última pieza del rompecabezas. Para estar seguros de que el hidrógeno procede del agua, Delva y sus colegas deben detectar también pérdida de átomos de oxígeno en el lado diurno, y verificar que son aproximadamente la mitad de los átomos de hidrógeno que arranca el viento solar.
No ha sido posible hasta ahora. “Sigo observando los datos del magnetómetro, pero por ahora no veo la firma del oxígeno en los átomos que escapan del lado diurno”, dice Delva.
Esto pone de manifiesto también un nuevo misterio. “Estos resultados muestran que en las capas altas de la atmósfera de Venus podría haber al menos el doble de hidrógeno de lo que pensábamos”, dice Delva. Los iones de hidrógeno detectados podrían estar en regiones a mucha altura sobre la superficie del planeta; pero la fuente de estas regiones se desconoce.
Así que, como una auténtica señora, Venus preserva aún parte de su misterio