30 de enero de 2009

Primer eclipse solar del año 2009 fue anular

El fenómeno comenzó a eso de las 4:56 UT (hora universal), en el sur de África, para luego ser visto en todo Madagascar, el sur Indio, Sri Lanka, Bangladesh, Birmania, Malasia, Indonesia, Filipinas, y toda Australia, entre otros países.
La 'banda' de superficie terrestre en que se pudo apreciar la anularidad del eclipse, estuvo en la mayoría del tiempo sobre el océano, solamente tocando tierra al final de proceso, en las islas de Sumatra y Borneo, todas pertenecientes a Indonesia.
El eclipse finalizó a las 11:00 UT, cuando la sombra de la Luna salió de la Tierra, cuando ya se encontraba cubriendo al sureste chino, el este de Australia y la isla de Nueva Guinea.
El próximo eclipse solar anular ha sido predicho por la NASA, para el 15 de Enero del 2010, el cual podrá ser apreciado por observadores de África y Asia.
Antes del eclipse mencionado anteriormente, el 22 de Julio del 2009 habrá otro eclipse solar, pero total. Este podrá ser visto desde Asia hasta la Isla de Hawaii.

24 de enero de 2009

Canibalismo estelar explicaría existencia de estrellas "rezagadas azules"


(Pinchar en la imagen para verla mejor)

Según las teorías relacionadas con la formación de cúmulos estelares globulares todas las estrellas presentes en estos colosales conjuntos deberían presentar la misma edad, porque todas debieron haber nacido al mismo tiempo. Pero se ha demostrado la existencia de estrellas masivas, con apariencias demasiado jóvenes como para que se hubieran formado junto con sus correspondientes agrupaciones estelares. Estas estrellas se llaman 'rezagadas azules', y tal como su nombre lo dice, son estrellas de color azul que aparentemente se han quedado 'atrasadas' en su desarrollo.

Esta anomalía se conocía desde hace ya 55 años y con el pasar de los años, dos ideas surgieron como las más probables: estas estrellas azules se formaban por la colisión de estrellas, o eran estrellas de sistemas binarios que 'renacían' al succionar material de sus contrapartes.

Para resolver este misterio, los científicos investigaron a varias rezagadas azules en 56 cúmulos globulares. Ellos encontraron que el número de estas extrañas estrellas no coincidía con el predicho por la tasa de colisiones esperada, por lo que se descartó la idea de que estas se originaban por el choque de dos o más estrellas.

Sin embargo, encontraron una conexión entre la masa total contenida en el núcleo del cúmulo estelar y el número de rezagadas azules observadas dentro de estos. Dado lo anterior, y que la masa de los núcleos de los cúmulos está relacionada con la cantidad de sistemas binarios existentes en estos, los científicos concluyeron que existía una relación entre el número de rezagadas azules y el de los sistemas binarios presentes.

Toda esta evidencia apunta a que las rezagadas azules literalmente se 'comen' lentamente a sus supuestas estrellas compañeras, para rejuvenecer y así aparentar menos edad cuando los astrónomos las observan. Lo anterior constituiría algún tipo de 'canibalismo estelar'. Mediante el proceso de extracción de material, la rezagada azul adquiriría combustible extra para seguir contrapesando a su gravedad propia, pareciendo efectivamente más joven de lo que era antes.

Los datos obtenidos para esta investigación fueron obtenidos con el célebre Telescopio Espacial Hubble.

20 de enero de 2009

Podrían haber resuelto el misterio de la formación de estrellas masivas

Hasta ahora la formación de estrellas con masas mayores a 20 masas solares había sido un completo misterio, debido a que bajo esas condiciones la teoría predice que durante el proceso las nubes de gas que alimentan a las estrellas masivas en formación, sale despedida por la colosal cantidad de radiación que se emite. Esta radiación se traduciría en una presión que excedería a la de la fuerza gravitacional, lo que finalmente provocaría que las estrellas en formación perdiesen su 'fuente de alimento'. Pero, la idea anterior se contradecía con la observación, debido a que sí se han observado estrellas con 20 masas solares, e incluso mayores. Por ejemplo, Eta Carina posee 150 masas solares.

Un estudio realizado por científicos del Lawrence Livermore National Laboratory (LLNL) y la University of California en Santa Cruz y en Berkeley, podría responder a este problema astrofísico. Utilizando una simulación hidrodinámica en tres dimensiones, inesperadamente los científicos encontraron que estas estrellas masivas tienden a formarse en sistemas binarios o múltiples. Adicionalmente encontraron que la presión de radiación no es una condición limitante para el crecimiento de las estrellas masivas.

Richard Klein, quién trabaja en el LLNL, indica que la poca o nula importancia que posee la radiación para limitar la masividad de las estrellas, radica en el hecho de que en la simulación, aparecieron inestabilidades gravitacionales que formaron 'canales' de gas dirigidos hacia la estrella, mientras que la radiación escapaba en 'burbujas' muy transparentes. Es decir, la radiación no actuaba como un frente esférico en expansión y que arrastrando a toda la nube, sino que esta logra escapar sin problemas por medio de burbujas, en medio del colosal flujo de gas en sentido contrario que alimenta a la estrella.

A parte de que la inestabilidad produzca aquellos 'canales', también genera que la nube rotante de gas en torno a la protoestrella masiva sea inestable, creándose en esta pequeños 'grumos' que finalmente terminan siendo estrellas. En particular, en la simulación de Klein y sus colegas, apareció una estrella masiva y una estrella secundaria que incluso adquirió un disco de gas propio, y una tercera componente que fue eyectada a una órbita bastante amplia, antes de sumergirse y fusionarse nuevamente con la estrella primaria.

Cuando los investigadores detuvieron la simulación, el sistema había evolucionado 57.000 años, y las dos estrellas habían alcanzado 41,5 y 29,2 masas solares.

Ahora falta comprobar la radiación insignificante para estrellas con masas mucho mayores a las alcanzadas por la simulación realizada por este equipo de científicos.

18 de enero de 2009

Venus podría haber tenido continentes y océanos


Si uno observase hoy en día a Venus, se vería un candente y seco infierno cuyos severos efectos son provocados por un efecto invernadero colosal. De acuerdo a una investigación encabezada por George Hashimoto (Okayama University, Japón) e informada por la prestigiosa revista Nature, este ambiente inhóspito podría haber sido radicalmente distinto en el pasado. Los resultados apuntan a que Venus podría haber tenido grandes océanos y también continentes, tal como la Tierra hoy en día.

La evidencia en la que se basa la investigación es un conjunto de datos tomados por la sonda Galileo, hace casi 2 décadas atrás. En ese tiempo, los científicos detectaron que las regiones venusianas con mayor altitud emitían menos radiación infrarroja que regiones más bajas. Una interpretación actual para esta diferencia, según los autores del descubrimiento, es que en las extensiones altas existan grandes cantidades de rocas 'félsicas', mayoritariamente correspondiendo a granito. Pero, para la formación de este tipo de rocas se requiere de agua, por lo que la interpretación lleva directamente a la existencia de grandes cantidades de agua en el pasado.

Según Hashimoto y sus colegas, la posible existencia pasada de grandes cantidades de agua y actualmente de granito, abren la posibilidad de que haya habido movimiento de placas tectónicas y formación de continentes en Venus. Para que esas condiciones iniciales hayan llevado al estado actual de Venus, este planeta debió haber tenido océanos con una temperatura entre 30ºC y 150ºC. Con esas temperaturas, las masas de agua líquida debieron haber durado sólo algunos cientos de millones de años, por el efecto invernadero, hasta llegar a nuestros días con una atmósfera compuesta por un 96% de dióxido de carbono y una infernal temperatura superficial de 460 ºC.

El estudio ya ha tenido algunas críticas, debido a que los datos de la sonda Galileo podrían ser interpretados de otra forma, debido a que no hay concenso con respecto a que si los datos infrarrojos realmente corresponden a los de la superficie venusiana, debido a la extrema densidad de su atmósfera.

Seguramente, se necesitarán de nuevas mediciones para confirmar lo propuesto por George Hashimoto y sus colaboradores. Existen posibilidades de que la sonda europea Venus Express - ya en Venus - pueda tomar datos que ayuden a despejar dudas. Adicionalmente, en el año 2010 Japón lanzará su sonda Venus Climate Orbiter, la cual también podría eventualmente ayudar también a confirmar o refutar lo indicado por los científicos en base a los datos de Galileo.

15 de enero de 2009

Cometa C/2007 N3 Lulin comienza su acercamiento

Las fotografías que permitirían el descubrimiento del cometa fueron tomadas por Lin Chi-sheng de la National Central University (Zhongli, Taiwán). Cuando Ye Quanzhi de la Universidad Sun Yat-sen (Guangzhou, China) observó las imágenes, descubrió que había un objeto astronómico no identificado en estas. Inicialmente fue clasificado como asteroide, pero con análisis más acabados, los científicos dedujeron que se trataba de un cometa. El objeto ha ido progresivamente ganando luminosidad durante los últimos meses del 2008.

Según predicciones recientes la cola del cometa se hará evidente a fines de Enero y a inicios de Febrero, mientras que su mayor acercamiento será el 24 de Febrero de 2009, cuando C/2007 N3 Lulin pase a 0,41 unidades astronómicas de la Tierra. El cometa debería alcanzar una magnitud de 4 o 5 a finales de Febrero, lo que permitiría verlo a simple vista. Junto con su mayor acercamiento a nuestro planeta, Lulin también alcanzará su luminosidad aparente máxima.

Cabe destacar que el cometa ya ha alcanzado un brillo suficiente como para que ya se pueda ver con telescopios. Esto sería posible durante algunas horas antes del amanecer, por ahora. El cometa debería hacerse visible (es decir, aparecer por el horizonte) cada vez más temprano, a medida que se vaya acercando a su máximo brillo.
Según datos orbitales disponibles en la interfaz web HORIZONS de la NASA, en Enero el cometa se localizará en la constelación de Libra. En Febrero, Lulin saldrá de la constelación de Libra, para pasar a la de Virgo y posteriormente a la de Leo. En Marzo, será visible en dirección a la constelación de Cáncer y luego en la de Géminis. De ahí en adelante, el cometa a medida que vaya abandonando el sistema solar se localizará en la constelación de Tauro.
C/2007 Lulin extrañamente posee una trayectoria que va en contra de la dirección de órbita de los planetas de nuestro sistema solar. Su 'órbita', posee una forma cercanamente parabólica. Esto significa que existen grandes probabilidades de que esta sea la primera vez que el congelado cuerpo pase cerca del Sol, y de que nunca más vuelva por nuestro sistema solar. Si retornase, sería en miles de años más.
Dado el contexto en que se realizó el descubrimiento del cometa, en China y Taiwán ha sido llamado el 'cometa de la cooperación'.

Científicos observan extraña estrella que se niega a morir

Este tipo de aumento temporal de brillo proviene de objetos extremadamente especiales, llamados 'Repetidores de rayos Gamma suaves' (SGRs por sus siglas en inglés). Los astrónomos creen que estos cuerpos deben poseer entre 10 y 30 kilómetros de diámetro y que contienen la sorprendente cantidad de 2 masas solares, lo que hace parecer que estos objetos son núcleos de estrellas colapsadas que son renuentes a morir. Lo anterior es debido a que lo que menos se esperaría del pesado corazón de una estrella colapsada es precisamente aumentos de brillo, como el detectado por XMM-Newton.


Los remanentes de las explosiones de estrellas relativamente grandes son colectivamente llamados estrellas de neutrones, y estos 'repetidores' son tipo especial de estas, los cuales poseen un campo magnético 1000 veces más fuerte que las normales. Dado lo anterior, los SGRs también son llamados 'magnetares'. Estos objetos son muy poco comunes: en nuestra galaxia se conocen solamente 4 magnetares, y en las galaxias satélites de nuestra Vía Láctea se sabe de la existencia de sólo 1.

Observaciones previas del objeto, llamado SGR 1627-41, fueron llevadas a cabo en 1998 cuando 'volvió a la vida' con un aumento de brillo temporal de 6 semanas, producido por llamaradas. Pero en esa vez los científicos no pudieron deducir datos vitales, como por ejemplo el periodo de rotación. Recientemente, el objeto revivió nuevamente, y pudieron esta vez tomar datos suficientes como para deducir su periodo rotacional, el cual resultó de 2,6 segundos. Esto supone una velocidad de rotación gigantesca. Según Sandro Mereghetti, del INAF/Istituto di Astrofisica Spaziale e Fisica Cosmica, SGR 1627-41 ocupa el segundo lugar en velocidad rotacional, en la reducida lista de magnetares conocidos.

Los científicos teóricos están aún muy intrigados sobre cómo los magnetares pueden tener tales campos magnéticos. Una idea es que pudieron haber nacido con una gran rotación, con un periodo comprendido entre 2 y 3 milisegundos para luego desacelerar lentamente, pero las estrellas de neutrones nacen con periodos al menos 10 veces mayores.

La medición del periodo de rotación de SGR 1627-41 es importante para seguir investigando estos misteriosos y exóticos magnetares. Dado que son pocos los que existen, la toma de datos de estos es una verdadera mina de oro para los astrónomos.

En este momento SGR 1627-41 es indetectable, pero cuando volviese a la vida nuevamente - es decir, cuando si comenzara a emitir llamaradas de nuevo, volviéndose observable - Mereghetti y su equipo planean en medir nuevamente su tasa de rotación, y así alguna posible desaceleración en su ritmo rotacional.

Hubble encuentra estrellas "balísticas"

Analizando imágenes de estrellas presentes en regiones interestelares con gas denso, Raghvendra Sahai - de la NASA - y sus colegas han encontrado 14 estrellas extremadamente veloces, las cuales poseen envolturas de gas caliente, parecidas en algo a la forma de un cometa. Estas estructuras extrañas son provocadas por la gran velocidad que llevan estas estrellas descubiertas, que interactúan el gas denso del medio en que se mueven, calentándolo hasta la incandescencia. En el proceso de formación de estas estructuras, el viento estelar entra en contacto con el gas interestelar, provocando una gran onda de choque, que aumenta enormemente la temperatura del gas interestelar circundante.

Los científicos sólo han podido determinar la masa y las edades de estas estrellas extremas. Estas parecen tener algunos millones de años de antigüedad, lo cual significa que son bastante jóvenes. Pero no son muy masivas porque no poseen nubes de gas ionizado en torno a sí, estimándose su masa en no más de 8 masas solares.

Sahai, indica que al parecer han encontrado un nuevo tipo de estrella brillante y de alta velocidad. Agrega que el descubrimiento es una completa sorpresa, porque ellos no esperaban ver estrellas que tuvieran esas características.

Sorprendentemente, las ondas de choque de estas estrellas viajeras pueden alcanzar más de 170 diámetros del sistema solar (medidos hasta la órbita de Neptuno), y viajan a 180.000 km/h con respecto al gas interestelar en reposo. Por su enorme velocidad, estos objetos literalmente son estrellas 'balísticas'.

Se sospecha de que las estrellas observadas escaparon de cúmulos estelares masivos, habiendo dos posibilidades para estas brutales expulsiones: una vía es que una estrella de un sistema binario haya explotado como supernova y su contraparte haya sido afectada por el proceso, y la otra opción es que haya habido una colisión entre dos sistemas binarios, o entre uno de estos y una tercera estrella. En este caso, una de las estrellas pudo haber ganado energía suficiente como para escapar, y luego haya abandonado el cúmulo estelar.

Los científicos agregan que suponiendo que las estrellas observadas sean jóvenes, y que hayan estado viajando a la misma velocidad desde que fueron expulsadas, estas ya han viajado una grandiosa distancia de 160 años luz.

Sahai indica que hasta ahora los astrónomos no saben en dónde buscar este tipo de estrellas, por lo que son difíciles de encontrar.

El equipo de científicos planea buscar más estrellas viajeras y emplear los objetos ya encontrados para estudiar en detalle sus características para entender sus efectos en el ambiente gaseoso en el que se encuentran.

Los agujeros negros son los que forman galaxias

Estudios anteriores de galaxias del universo cercano y sus agujeros negros centrales, mostraban una intrigante relación entre las masas de sus agujeros y sus bulbos galácticos (que corresponden a las abultadas partes centrales de las galaxias). Esta relación se traducía en que la razón de ambas masas mencionadas anteriormente era aproximadamente la misma, en un amplio rango de tamaños y edades galácticas, indicando una dependencia mutua entre agujeros negros y las estructuras galácticas. Pero ¿quién manda a quién? ¿la masa del agujero negro a la del bulbo, o al revés?.

Según Chris Carilli, científico del National Radio Astronomy Observatory (NRAO), la evidencia observacional apunta a que en los primeros miles de millones de años de vida de nuestro universo, los agujeros negros fueron los que se formaron primero, para luego favorecer la conformación de galaxias en torno a ellos, lo que deja en manos de los agujeros negros tempranos la elección de las características de las galaxias que los rodearán.

Esta concluyente idea fue obtenida en base a observaciones del universo lejano. Al estudiar algunas galaxias en esta parte de nuestro universo, las razones de las masas de los agujeros negros centrales y sus correspondientes bulbos galácticos resultaron ser muy distintas entre sí (pero todas mayores que la razón constante de las galaxias cercanas), por lo que los científicos propusieron que las galaxias en ese tiempo eran demasiado jóvenes, y por aquello sus bulbos aún no habían alcanzado la masa apropiada, de acuerdo a los requerimientos sus agujeros negros centrales correspondientes. Entonces, eso explica porqué las galaxias lejanas no poseen esa razón de masas constante, y sin embargo para las cercanas sí es una característica invariante.

El próximo paso de Carilli y su equipo es explicar cómo los agujeros negros afectan los bulbos galácticos, y deducir así la razón de masas entre ambos componentes galácticos.

7 de enero de 2009

Cráteres polares de la Luna podrían contener agua congelada

Astrofísicos encabezados por Vincent Eke - de la Durham University - han indicado que si existe agua congelada en la Luna, los lugares en que más probablemente pueda ser encontrada son los cráteres de los polos del satélite, puesto que estos se encuentran permanentemente ocultos de la luz solar.

Este descubrimiento se basa en un nuevo análisis computacional de los datos enviados por la sonda Lunar Prospector, enviada a la Luna en 1998 por la NASA. De este nuevo estudio de los datos, Eke y sus colegas han encontrado que el hidrógeno lunar se encuentra concentrado en los cráteres polares, dónde las temperaturas son inferiores a -170 ºC. Por otra parte, el oxígeno es muy abundante en las rocas lunares, y es un elemento clave en la formación de agua.

Los científicos han mostrado que si el hidrógeno encontrado pertenece a partículas de agua, debería haber 10 gramos de hielo de agua por cada kilogramo de rocas lunares. El descubrimiento concuerda con el hecho de que el agua es una molécula estable por miles de millones de años, si no es sometida a radiación solar. Este es el punto de partida para Eke y sus colegas, para indicar que existen altas probabilidades de que las altas concentraciones de hidrógeno en los cráteres polares corresponda efectivamente al vital elemento.

Los resultados de esta investigación podrían ser inmediatamente aplicados a la exploración lunar: Richard Elphic, científico planetario de la NASA, ha indicado que la investigación podría reorientar parcialmente los objetivos de las misiones Lunar Crater Observation and Sensing Satellite (LCROSS) y Lunar Reconnaissance Orbiter (LRO), ambas a lanzarse a la Luna dentro del corto plazo.

Si existiese efectivamente hielo en los cráteres polares, esto posibilitaría el suministro de agua para algún futuro establecimiento humano basado en la Luna.

Planetas gigantes gaseosos se forman extremadamente rápido

En observaciones anteriores realizadas con el telescopio espacial Spitzer, Ilaria Pascucci y sus colegas habían mostrado que los planetas gigantes gaseosos se forman rápidamente, dentro de los primeros 10 millones de años de vida de la estrella que hospeda el disco de material que está generando planetas. Ellos estudiaron cerca de 15 estrellas similares al Sol, con edades entre 3 y 30 millones de años.

Los investigadores buscaron regiones de gas caliente en las porciones internas de los discos de material, si es que existían, con el telescopio espacial y utilizaron el Arizona Radio Observatory's 10-meter Submillimeter Telescope para buscar gas frío. Con estos datos, Pascucci encontró que la mayoría de las estrellas estudiadas - incluyendo las que poseían sólo algunos millones de años de vida - tienen gas en sus vecindades, pero la masa total de estos gases era menor al 10% de una masa joviana (masa de Júpiter).


Lo anterior permitió deducir que obviamente no se podrían formar gigantes gaseosos a partir del material disponible, por lo que de haber posibilidades para la existencia de este tipo de planetas, estos ya se debieron haber formado con bastante anterioridad cuando el disco protoplanetario tenía más material disponible, lo que significó que los gigantes se forman extremadamente rápido.


En una nueva investigación encabezada por Thayne Currie, del Harvard-Smithsonian Center for Astrophysics (CfA), astrónomos observaron a una estrella de 5 millones de años de edad presente en el cúmulo estelar NGC 2362, confirmando lo investigado previamente por Pascucci. Adicionalmente Currie coloca un nuevo límite máximo de tiempo para la formación de estos gigantes gaseosos: 5 millones de años.


El coautor de la reciente confirmación, Scott Kenyon, indica que en el caso específico de Júpiter, este se debió haber formado entre 2 y 3 millones de años, mientras que a la Tierra le tomó entre 20 y 30 millones de años. Esto supone una formación muy veloz para los gigantes.


Si los gigantes gaseosos no 'engordan' lo suficientemente rápido, el sistema solar correspondiente no tendrá este tipo de 'superplanetas', porque el disco protoplanetario disminuye rápidamente su masa disponible para la formación planetaria, luego de creada la estrella que lo hospeda.

Nuestra Vía Láctea es más pesada y rápida de lo previsto

Científicos, utilizando el radiotelescopio Very Long Baseline Array (VLBA), han realizado un mapa más detallado de la Vía Láctea. Específicamente, han observado emisiones de radio de moléculas de gas presentes en regiones de formación estelar en nuestra galaxia. Observando estas ondas de radio repetidas veces, cuando la Tierra está en lados opuestos de su órbita en torno al Sol, los astrónomos pueden medir un pequeño corrimiento aparente de la posición de la fuente de radio (las regiones de formación estelar), el cual sirve finalmente para determinar su distancia y movimiento.

Las observaciones realizadas con VLBA han producido mediciones extremadamente precisas de distancias y movimientos, ha indicado Karl Menten, quién integra el equipo de científicos y trabaja en el Max Planck Institute for Radio Astronomy. Agrega que la investigación realizada por ellos se basa completamente en geometría, no como en estudios anteriores que dependían de otros factores e hipótesis, lo cual introdujo inevitablemente grandes incertezas en sus correspondientes resultados.

De estudios previos se había obtenido una velocidad tangencial para la Tierra y el Sistema Solar, en su viaje en torno al centro galáctico, de 800.000 km/h. El nuevo estudio, indica que en realidad esta velocidad es mayor, ascendiendo a 965.000 km/h.

Mark Reid, del Harvard-Smithsonian Center for Astrophysics, asegura que este incremento de velocidad de rotación, significa que la Vía Láctea posee una masa un 50% mayor que la previamente estimada, dados los modelos galácticos estándares actuales. Al ser nuestra galaxia más pesada de lo pensado, entonces se acerca más rápido a su posible colisión con la galaxia Andrómeda.

Adicionalmente, los investigadores encontraron que las regiones de formación estelar no poseían órbitas circunferenciales en torno al centro galáctico, en base a variaciones de frecuencia de las emisiones de radio de estas. Los movimientos orbitales de estas regiones son cercanamente elípticos, lo que coincide con lo que los científicos llaman 'ondas de choque de densidad', las cuales hacen que una galaxia sea espiral. Lo anterior agrega más evidencia a la ya acumulada hasta ahora, sobre la espiralidad de nuestra galaxia.

Más aún, Reid y sus colegas pudieron determinar que no son sólo dos brazos espirales lo que están formando estrellas, sino que son cuatro. En mediciones previas con el telescopio espacial Spitzer, se pudo descubrir que las estrellas antiguas de la Vía Láctea se acumulan mayormente en dos brazos espirales. Lo anterior junto con el resultado de Reid, hace aparecer la siguiente pregunta: ¿por qué las estrellas antiguas no están en todos los brazos espirales? Los astrónomos indican que se precisará de mayores mediciones y un entendimiento más profundo de cómo una galaxia espiral funciona, para responder a la intrigante pregunta.

Por mientras el equipo de científicos prosigue con sus mediciones con VLBA para llegar a nuevas y más precisas conclusiones al respecto.

¡Feliz año Internacional de la Astronomia!

Bajo el lema 'El universo, para que lo descubras', la Organización de las Naciones Unidas (ONU) ha declarado este año 2009 como el Año Internacional de la Astronomía (AIA2009). El objetivo de este año es dar a conocer la Astronomía, proveer a profesores y estudiantes herramientas que faciliten la enseñanza de esta ciencia y motivar a las personas a aprender y maravillarse con el universo. También, difundir nuevas iniciativas científicas y fomentar la interacción entre los astrónomos y personas interesadas por esta ciencia, de los distintos países del mundo. Estos objetivos se llevarán a cabo con una serie de actividades públicas a nivel local, regional y mundial.

Durante este año, una multitud de personas y científicos de 135 países estarán trabajando con un mismo propósito: hacer más accesible la Astronomía para el público, indica Catherine Cesarsky, presidenta de la International Astronomical Union (IAU).
Este año 2009 ha sido elegido para celebrar a la Astronomía, debido a que hace exactamente 400 años atrás el célebre científico Galileo Galilei realizó su primera observación astronómica con un telescopio.
El AIA2009 posee el auspicio de la IAU y la United Nations Educational, Scientific and Cultural Organization (UNESCO). La apertura oficial se realizará entre el 15 y el 16 de Enero de este año, en París (Francia).

29 de diciembre de 2008

El 2009 llegará un segundo más tarde

En el año 1970, se estableció un acuerdo internacional que indicaba dos formas de medir el tiempo: una de estas formas está basada en la rotación de la Tierra, lo que permite que la hora 00:00:00 GMT realmente corresponda al inicio del día terrestre. Esta forma de medir el tiempo se plasma en lo que se llama tiempo promedio de Greenwich, o GMT por su sigla en inglés. Pero esta forma de medir el tiempo no es muy exacta debido existe una leve desaceleración de la rotación de la Tierra, entonces los segundos son muy ligeramente desiguales entre sí. Por eso existe la segunda forma de medir el tiempo, la cual se basa en relojes atómicos y provee mayor precisión al tener segundos igualmente espaciados entre sí. Esta forma de medir el tiempo corresponde al tiempo Universal Coordinado o UTC por su sigla en inglés.

El inconveniente de estas dos mediciones de tiempo es que la Tierra no es un 'reloj' muy preciso debido a que paulatinamente su rotación se va haciendo más lenta, por lo que el inicio de los días (a las 00:00:00 GMT) se van corriendo ligeramente con respecto al tiempo UTC, por lo a veces que es necesario agregar segundos al UTC, para que este último coincida con el inicio de los días terrestres. Estos cambios en el tiempo UTC se debieran aplicar a los relojes comunes y corrientes, debido a que (en principio) estos están regidos por el tiempo UTC.

El Observatorio Naval de Estados Unidos (USNO), quién se encarga oficialmente de la medición del tiempo, ha comunicado recientemente que el 31 de Diciembre de 2008 a las 23:59:59 UTC (esto es, a las 20:59:59 hora chilena) los relojes deberán atrasarse en 1 segundo, para agregar ese segundo al año 2008. Esto producirá que el año 2009 llegue oficialmente 1 segundo más tarde, y la adhesión de 1 segundo al tiempo UTC.

La institución ha determinado esta medida en base a informes entregados por el International Earth Rotation and Reference Systems Service (IERS), que es la organización que monitorea la diferencia entre las dos escalas de tiempo y avisa cuando es necesario agregar o quitar segundos.

Desde que se adoptó el acuerdo internacional, ya se han introducido 23 modificaciones al tiempo UTC.

27 de diciembre de 2008

Estudiar agujeros negros con la Playstation 3

Si eres fanático de esta consola o si la acabas de recibir de regalo para estas fiestas, debes saber que puedes hacer algo más que matar monstruos o correr carreras. Un grupo de investigadores configuró 16 Playstation 3 juntas para crear un tipo de supercomputadora que los está ayudando a estimar las propiedades de las ondas gravitacionales producidas por la fusión de dos agujeros negros.

La Sony Playstation 3 tiene un número de características únicas que la convierten en especial para la computación científica. Primero, según indican en la página del grupo de investigadores, es una plataforma abierta, lo que significa que se puede correr diferente software de sistema en ella, por ejemplo PowerPC Linux. Tiene un procesador (Procesador Cell) desarrollado por Sony, IBM y Toshiba, que tiene un CPU principal y 6 núcleos de propósitos especiales (SPUs) que realizan operaciones vectoriales. Y su costo la hace atractiva como un nodo de computación científica como parte de un cluster. Según indican, el poder computacional por dólar es significativamente más alto que cualquier otra cosa en el mercado.

Gracias a una donación de Sony, el equipo pudo formar un cluster de 16 PS3, que llamaron PS3 Gravity Grid. Este cluster o grupo de equipos interconectados son de "stock", sin modificaciones de hardware. Trabajan juntas usando un switch netgear y para la instalación de Linux. Hay varias guías en internet.

Gaurav Khanna, astrofísico de la Universidad de Massachusetts venía rentando tiempo para realizar cálculos en superordenadores. Rentar 30.000 horas (promedio anual) cuestan entre 20.000 y 30.000 dólares.

"Por $4.000 aproximadamente puedo tener 8 PS3 que pueden hacer la misma tarea que hago con un superordenador. Por un único costo, tengo este recurso que puedo usar privadamente. Puedo usarlo indefinidamente, una y otra vez. Es enormemente atractivo. Por eso consideré el proyecto", indicó a ComputerWorld.

Proyectos
Fusión de agujeros negros binarios usando la Teoría de la Perturbación
El proyecto trata con estimar las propiedades de las ondas gravitacionales producidas por la fusión de agujeros negros. Las ondas gravitacionales son "ondas" en el espacio-tiempo que viajan a la velocidad de la luz. Fueron teóricamente predichas por Einstein en su relatividad general, pero no han sido directamente observadas. Actualmente hay una intensa búsqueda realizada por LIGO y otros observatorios. La planeada misión LISA de las agencias europea y estadounidense también buscará estas escurridizas ondas.

Pruebas de rendimientoEstas pruebas, llamadas benchmark, realizadas sobre el cluster de 16 PS3 es el usado por top500.org que lista las más poderosas supercomputadoras del mundo. PS3 Gravity Grid genera una performance de 40 GFLOPS (40 mil millones de cálculos por segundo). Hay que tener en cuenta que usan doble precisión para los cálculos. Si fueran de precisión simple, la velocidad se incrementaría notablemente.

26 de diciembre de 2008

Toman primera imagen de planeta orbitando a estrella similar al Sol















Utilizando el telescopio Gemini Norte, científicos de la Universidad de Toronto han logrado obtener la imagen del planeta, orbitando en torno a la estrella de nombre 1RXS J160929।1-210524। El sistema está a 500 años luz de la Tierra, y posiblemente posea otra componente estelar aún no detectada। El planeta, eso sí, no es de tipo rocoso, sino que es gaseoso, posee cerca de 8 masas de Júpiter y orbita a una distancia media de 330 veces la distancia Tierra-Sol. En cuanto a la estrella principal, posee una masa cercana al 85% de una masa solar, pero es bastante más joven que nuestro sol.



Hasta ahora los únicos objetos planetarios que han sido vistos directamente fuera del sistema solar, han sido del tipo 'libres', es decir que no orbitan en torno a una estrella; o bien orbitan en torno a enanas cafés.
Según Ray Jayawardhana, uno de los científicos que hizo la investigación, 'el descubrimiento es un recordatorio de la enorme diversidad de mundos que hay allá afuera, y es una fuerte señal de que la naturaleza podría tener más de un mecanismo para producir componentes de masa planetaria en torno a estrellas normales'. En efecto, el descubrimiento fue inesperado, puesto que la teoría de formación planetaria indica que es poco probable la formación de planetas en sistemas de dos componentes estelares.

La investigación de los astrónomos se ha centrado en estrellas jóvenes con posibles componentes planetarias, puesto que dada la edad de estos sistemas, los supuestos planetas posibles no tan tenido tiempo suficiente como para enfriarse y así se facilita su detección, puesto que los planetas calientes son menos complicados de ver directamente.

Con respecto al exoplaneta, se ha estimado que debería tener una temperatura de 1.500 ºC, siendo muchísimo más caliente que Júpiter, el cual posee sólo -110 ºC

La investigación está a portando nuevos datos para refinar técnicas de observación de planetas extrasolares y las teorías de formación de planetas en sistemas con estrellas normales.

Astrónomos descubren restos de colisión de dos planetas terrestres

El descubrimiento fue llevado a cabo cuando el científico Benjamin Zuckerman y sus colegas estaban estudiando la estrella doble BD+20 307, la cual estaba rodeada por una cantidad de polvo 1 millón de veces superior a la que orbita en nuestro Sol, por lo que pensaban en que el sistema binario era relativamente joven, con un disco protoplanetario. Estudiando la edad de las componentes de BD+20 307, los científicos se dieron cuenta de que estas estrellas eran similares al Sol y tenían una edad relativamente avanzada, por lo que el disco de polvo que las rodea no podría ser de tipo protoplanetario. El origen del disco - o mejor dicho, anillo - de polvo entonces debió haber sido generado por la colisión de dos planetas rocosos.
Los restos de esta relativamente reciente colisión no fueron observados directamente, y fueron deducidos de las curvas de luz y espectros infrarrojos del sistema binario, los cuales muestran una extraordinaria cantidad de partículas de polvo que orbitan en un anillo que está a la misma distancia a la que están Venus y la Tierra. Según Zuckerman, de la Universidad de California en Los Ángeles: 'Esto es como si la Tierra y Venus colisionaran entre sí. Los astrónomos nunca habían visto algo como esto antes. Aparentemente las colisiones más catastróficas pueden tener lugar en sistemas planetarios plenamente formados'.

Los científicos que realizaron el descubrimiento, indican que si cualquier tipo de vida hubiese estado en aquellos planetas, se habría extinguido en cosa de minutos.

Según modelos de sistemas planetarios, estos son bastante estables luego de su formación, por lo que existen mínimas probabilidades de que dos cuerpos planetarios colisionen de forma catastrófica. Lo anterior hace que BD+20 307 sea un sistema extremadamente poco común. Más aún, si se considera que las mayores colisiones en nuestro sistema solar han ocurrido en su pasado, cuando se estaba formando.

El estudio permite ver cuales son las consecuencias de la colisión entre cuerpos planetarios rocosos en un sistema solar totalmente formado.

Nuestro Sol no posee la forma de una esfera perfecta


El Sol es el cuerpo más grande y masivo del Sistema Solar, y por tanto el que debería tener la superficie más suave y menos accidentada, debido a la enorme fuerza de gravedad a la que está sometido. Recientemente el equipo de científicos se abocó a determinar la forma exacta de nuestro astro, para lo cual emplearon la sonda RHESSI (abreviatura bastante conveniente para 'Reuven Ramaty High Energy Solar Spectroscopic Imager') que originalmente había sido lanzada el 2002 para estudiar llamaradas solares.
La sonda observa al disco solar con una alta resolución temporal a través de una delgada ranura y adicionalmente rota sobre sí misma a 15 revoluciones por minuto, lo que le permite ser muy sensible a pequeñas diferencias entre el radio polar y ecuatorial de la estrella.
Hugh Hudson cuenta que 'Nosotros hemos encontrado que la superficie del Sol tiene una textura rugosa: como filamentos brillantes ordenados en una red, tal como en la superficie de un melón cantalupo [o 'escrito'], pero más sutil. Durante las fases activas del ciclo solar, estos filamentos emergen del ecuador del Sol, aumentando el brillo y engrosando la cintura estelar'.
Estos retículos formados por los filamentos son de naturaleza magnética, los cuales pueden llegar a formar 'supergránulos' los cuales son celdas que pueden llegar a tener 30.000 km de diámetro, compuestas por plasma magnetizado. La naturaleza magnética de estas rugosidades abre una conexión insospechada entre el ciclo solar de inversión del campo magnético del Sol y la forma no esférica del mismo.
A parte de esta forma reticulada, se ha podido medir que la forma del Sol es ligeramente elipsoidal, cuyo semieje más grande es 6 km superior al radio promedio del Sol (que es cercanamente 700.000 km) y el semieje menor 6 km menor a este radio. Puede parecer una elipsoidad muy pequeña pero de hecho es bastante significante, debido a que pequeñas desviaciones de una forma esférica perfecta, pueden afectar el empuje gravitacional sobre Mercurio, y esto posibilitaría testear la teoría de gravitación de Einstein.

Colosal exoplaneta pone en duda masa límite para planetas

El exoplaneta, llamado COROT-exo-3b, es como ninguno otro observado antes: posee el tamaño de Júpiter, pero increíblemente almacena 20 masas jupiterianas. Esto hace que sea extremadamente denso, con cerca de 27 g/cm³ (para comparar: Júpiter tiene 1,33 g/cm³, la Tierra posee 5,14 g/cm³ y el Sol 1.400 kg/cm³). Orbita en torno a su estrella cada 4 días y 6 horas, la cual es ligeramente más grande que el nuestro sol.

COROT-exo-3b fue encontrado cuando el artefacto observó una caída en el brillo de la estrella, por causa de un tránsito que el planeta estaba realizando frente a esta. Según Magali Deleuil, del Laboratoire d'Astrophysique de Marseille (LAM), el descubrimiento fue toda una sorpresa, y que la naturaleza de COROT-exo-3b es única y aún está en debate.

La búsqueda de planetas con periodos orbitales menores a 10 días y orbitando cercanamente a su estrella ha comenzado hace ya 15 años. Durante este tiempo, los científicos han encontrado planetas con masas 12 veces más grandes que la de Júpiter, y estrellas con masas de al menos 70 masas jupiterianas, pero ningún objeto que estuviera entre ambas masas extremas. Esta es la razón de lo inesperado del descubrimiento de COROT-exo-3b.

El planeta extrasolar no cabe en ninguna de las categorías convencionales de planetas o enanas cafés. Estas enanas son estrellas fallidas, que no están realizando fusión nuclear en su núcleo, pero muestran algunas características estelares. Adicionalmente, pone un gran problema al límite de masa que debería existir entre planetas y enanas cafés.

Los científicos indican que el estudio de este curioso y exótico exoplaneta - que es el más denso encontrado hasta ahora - permitirá crear una mejor clasificación para los objetos planetarios, y entender cómo tales objetos tan masivos pueden formarse tan cercanamente a su estrella.

Demuestran que el Sistema Solar se formó por explosión de supernova


Esta onda de choque producida por la estrella luego de su muerte, habría colisionado con una nube densa de gas y polvo, la cual se contrajo por efecto de la onda, para luego comenzar la formación de nuestro sistema solar. Sin embargo, modelos anteriores de este proceso de formación indicaban que solamente podría haberse producido a una temperatura aproximadamente constante, por lo que descartaban la posibilidad de una onda de choque
En una investigación reciente, y utilizando una nueva y simple idea, científicos han logrado mostrar que la explosión de una supernova, pudo desencadenar la formación del Sistema Solar por rápidas variaciones de temperatura sobre una primitiva nube densa de material primordial.
La importancia del hallazgo, es que coincide con evidencia empírica de origen químico, la cual existe desde hace más de 35 años: los meteoritos que se han encontrado poseen características químicas que apuntan a una formación provocada por una supernova. Esta evidencia proviene de trazas de Níquel-60, que debiera provenir de Hierro-60, el cual a su vez es uno de los distintos químicos pesados comúnmente liberados, en explosiones de supernovas. Este tiene un tiempo de vida muy corto luego de su formación, y decae rápidamente a Níquel-60, el mismo que ha sido encontrado en meteoritos.
Alan Boss, quién encabezó el estudio y trabaja en la Carnegie Institution for Science, indica que se empleó un código informático refinado para la simulación. Probaron el código para una nube presolar, de 1 masa solar, consistente de agua, polvo, monóxido de carbono e hidrógeno molecular, con una temperatura de 1.000 K. En ausencia de enfriamiento, la nube no pudo colapsar de ningún modo.
Sin embargo, los científicos agregaron un factor de enfriamiento (esta vez no trabajaron con temperatura constante) al código, el cual produjo que la nube aumentara en 1.000 veces su densidad en 100.000 años, y luego de 160.000 años del choque, la nube comenzó a colapsar paulatinamente, formando una protoestrella. Los investigadores encontraron que los ciertos elementos químicos de la onda de choque producida por la supernova que desencadenó el colapso, se mezclaron de manera consistente con el protosistema solar.
Dados los resultados obtenidos, Boss indica que la existencia del Sistema Solar comenzó literalmente con un pequeño Big-Bang, a 9 mil millones de años de que ocurriese el 'gran' Big-Bang.
Es la primera vez que un modelo en que una supernova genera el colapso de una nube de gas y polvo similar a la que debió haber originado a nuestro sistema solar funciona perfectamente.

Exterior del Sistema Solar no está tan poblado como se pensaba

El proyecto de búsqueda, llamado Taiwanese-American Occultation Survey (TAOS), durante todo ese tiempo estuvo periódicamente fotografiando grandes porciones de cielo para encontrar trozos de roca y hielo orbitando más allá de Neptuno, en el cinturón de Kuiper. Este cinturón es una región en la que existen grandes cantidades de restos generados por la formación de nuestro Sistema Solar, y estos la mayoría de estos cuerpos tienen el carácter de cometas, que orbitan entre 30 y 50 unidades astronómicas.

Los astrónomos pensaban que en este lugar debería haber grandes cantidades de material, pero que nunca ha sido observado directamente, salvo algunos objetos de mayor tamaño como Plutón, Eris, Makemake y Haumea.

TAOS se centró en la búsqueda de objetos con tamaños entre 3 y 28 kilómetros. Dado lo pequeño de los objetos a investigar, los científicos utilizaron una técnica en la que se pueden detectar cuando estos ocultan estrellas del campo visual observado. La abundancia de determinados tamaños es importante para determinar su aglomeración y si estos objetos transneptunianos tienden a colisionarse destructivamente entre sí o a quedarse 'pegados', no reduciéndose demasiado el tamaño de los objetos.

Luego de la larga recolección de datos, los astrónomos se dieron cuenta de que no se vieron las ocultaciones esperadas, por lo que se impone una fuerte condición para el tamaño máximo de los objetos del cinturón de Kuiper. Dados los resultados del proyecto TAOS, los suburbios del Sistema Solar no están tan densamente poblados como se pensaba, derribando varias teorías al respecto que indicaban lo contrario.